El dinero sólo tiene un uso limitado como herramienta de motivación

Luz neon con el lema Work Harder(CC 0) Pexels

Muchos creen que el dinero puede hacer que la gente haga cualquier cosa. Después de todo, ¿saldríamos de de la cama y trabajaríamos todas las mañanas sin la perspectiva de que nos paguen? Probablemente no. Los investigadores han estudiado durante décadas si el dinero motiva a la gente a comportarse de una amplia variedad de maneras y cómo lo hace. Pero los resultados no son nada claros.

Esto comienza con el hecho de que más dinero no siempre nos estimula a trabajar más duro. En muchos contextos, los trabajadores están más motivados cuando su remuneración está directamente vinculada a su productividad. Esto se ha confirmado, por ejemplo, en trabajos repetitivos y manuales como la recolección de frutas, en los que la gente prefería que se le pagara por cesta en lugar de por hora.

En algunos casos, el aumento de los salarios puede incluso tener un efecto contraproducente. Los especialistas cualificados como los médicos a menudo eligen trabajar por una motivación intrínseca. Muchos de ellos encuentran su trabajo significativo, satisfactorio e intelectualmente estimulante. A otros les encanta tener que dominar los grandes retos de forma regular.

Por supuesto, esta gente quiere recibir un salario justo y bueno a fin de mes. Pero el dinero no es el único conductor aquí. Tratar de motivarlos para que trabajen más duro aumentando sus salarios puede incluso resultar contraproducente, porque su motivación interna natural es reemplazada por incentivos externos. Luego se acostumbran a vincular el aprecio y la recompensa de sus esfuerzos con el dinero, y pueden dejar de realizar actividades que antes habían hecho voluntariamente.

Esto también fue probado por un experimento realizado por el profesor de psicología de EE.UU. Edward Deci. Deci dividió a los estudiantes de periodismo en dos grupos que debían producir buenos titulares. Ofreció la perspectiva de pagos en efectivo por cada titular exitoso al primer grupo, y ninguna recompensa financiera al segundo.

¿El resultado? El grupo no remunerado formuló sus titulares de alta calidad el doble de rápido que el grupo remunerado, y la asistencia siguió siendo inquebrantablemente alta. En el grupo pagado, la asistencia cayó dramáticamente después de los bonos iniciales. La recompensa financiera les había costado su motivación para el trabajo que de otra manera les apasionaba.

Sin embargo, hay situaciones en las que las primas aumentan la motivación: cuando se pagan de forma inesperada. Percibimos ese pago sorpresa como una apreciación de nuestro desempeño y por lo tanto como un estímulo de motivación. Sólo cuando las bonificaciones se convierten en la norma esperada no proporcionan un incentivo adicional para el desempeño. Entonces los entendemos como parte de nuestra remuneración regular y nos indignamos cuando son suspendidos de nuevo.

Resumen

El aumentar la cantidad de dinero pagada a una persona no siempre significará en una mayor motivación. Hay casos en que sí, por supuesto, pero no se puede definir que esta sea una regla para todos.