La riqueza no depende del saldo de tu cuenta bancaria

Madre e hija(CC 0) Vânia Raposo

¿En qué piensas cuando escuchas la palabra "riqueza"? ¿Champán, grandes coches y un yate? ¿O más bien tu familia, tus amigos o los bellos momentos de tu vida?

Es nuestra actitud la que mide nuestra riqueza, no nuestro saldo bancario. Una mujer que recibe flores de su hijo de diez años para el Día de la Madre puede sentirse más rica que alguien que dirige empresas y posee un jet privado. Incluso alguien que gana una cantidad extrema de dinero puede ser económicamente dependiente si gasta el dinero de inmediato.

La riqueza financiera tampoco debe equipararse a la ausencia de preocupaciones. Si el dinero acumulado te provoca ansiedad o resentimiento, nunca podrás sentirte rico. Lo mismo ocurre con el dinero que se gana sólo a base de mucho trabajo y estrés. Nunca estaremos satisfechos si siempre nos esforzamos por conseguir más y nunca experimentamos la sensación de tener suficiente.

Lo que puede ayudar a tu actitud interior es hacer fluir conscientemente el dinero. Porque cuando compartes, más de lo mismo te llegará. Aquí tienes tres consejos para que tu dinero fluya.

El primer consejo es: no ahorres por temor al futuro. Porque el miedo bloquea tu flujo de dinero en lugar de hacerlo fluir. En cambio, imagina la alegría que sentirás cuando gastes el dinero en cosas estupendas, como un viaje con tu familia. Tu ansiedad desaparecerá a medida que aumente tu alegría. No hace falta que te gastes el dinero, basta con pensarlo.

Este es el segundo consejo: dale un valor a tu trabajo. Dependiendo del precio que cobres por tu trabajo o servicio, atraerás a diferentes clientes o colegas. De nuevo, piensa de antemano con qué tipo de persona quieres trabajar y adapta tu oferta en consecuencia. Las personas que aman atraen a otras personas que aman, y la abundancia no siempre tiene que ser material.

Y el tercer consejo es ser desinteresado, pero también no tener miedo de pedir ayuda a amigos y mentores. Deja tu ego fuera de esto. Si tienes lo suficiente, puedes dar a los demás, ya sea conocimiento, experiencia, regalos o ayuda en una situación difícil. Cuanto más des, más te llegará. Cuanto más se dé cuenta la gente de lo que tiene y de lo que puede regalar, más fluirá todo nuestro dinero.

Resumen

Nuestra actitud es la que mide nuestra riqueza, no nuestro saldo bancario. La riqueza financiera tampoco debe equipararse a la ausencia de preocupaciones.