¿Quién tiene miedo de estar en números rojos?

Persona asomándose(CC 0) PublicDomainPictures

La crisis del 2020 causada por Coronavirus hizo que los precios de las acciones se desplomaran en todo el mundo. Especialmente los novatos en la bolsa y los escépticos habrán mantenido las manos alejadas de las acciones durante esta fase. Sin embargo, una crisis es la oportunidad ideal para entrar en el mercado de valores. Es entonces cuando la mayoría de las acciones están especialmente baratas.

Además, no existe un momento seguro para invertir. En los últimos cincuenta años, el mundo ha visto muchas crisis: la Guerra Fría, la disolución de la Unión Soviética, la Guerra de Irak, unos doscientos golpes de Estado. ¿Y qué pasó con los precios de las acciones? Subieron. Porque por muy inestable que sea la situación política, siempre surgen productos innovadores. Por eso los precios de las acciones seguirán subiendo, al menos a largo plazo y con fluctuaciones.

Sin embargo, es precisamente cuando los precios caen cuando llega la hora de los profetas del crash. Al menos una vez al año anuncian una nueva caída de la bolsa o el colapso de todo el sistema financiero. Palabras como esa se ponen de moda, y mucha gente se siente atraída principalmente por el supuesto riesgo cuando se trata del mercado de valores.

En realidad, los verdaderos desplomes, es decir, las caídas de precios de al menos un 40%, son extremadamente raros. Sólo hubo cuatro en el siglo XX. Cada diez o quince años se producen caídas de precios de entre el 20% y el 30%, como ocurrió en la crisis de Corona. Esto se conoce como un mercado bajista. Las fluctuaciones de precios más frecuentes son del 10 al 20 %. Las llamadas correcciones del mercado pueden esperarse aproximadamente cada dieciocho meses.

Pero, ¿cuándo se producirá el verdadero colapso? Nadie puede decirlo con exactitud, pero hay un indicio: cuando la mayoría de los inversores son optimistas e incluso los medios de comunicación anuncian tiempos gloriosos. Porque cuanta más gente compre acciones sin preocuparse, más subirán los precios hasta que en algún momento ya no tengan nada que ver con el valor real equivalente de las empresas. En cuanto los inversores se dan cuenta de ello, la burbuja estalla. Esto es exactamente lo que ocurrió en 1637 durante la llamada manía de los tulipanes. En aquella época, un bulbo de tulipán en los Países Bajos valía tanto como un edificio entero de apartamentos.

Por otro lado, esto también significa que mientras prevalezca el pesimismo en el mercado de valores, es bastante improbable que se produzca un desplome. El "Muro de las Preocupaciones" (Wall of Worries) protege entonces contra la caída de los precios.

Así que podemos concluir: El miedo a la gran caída que aleja a mucha gente de las acciones tiene poco que ver con la realidad.

Resumen

No existe ningún momento seguro para entrar en bolsa, pero una crisis suele ser una buena oportunidad para entrar ya que las acciones están en oferta y se puede deducir que a largo plazo subirán.