Revisa a fondo tu pasado financiero y haz la limpieza necesaria

Escoba, trapeador y recogedor(CC 0) Julio César Velásquez Mejía

Que alguien sea bueno con el dinero o que viva constantemente al borde de la ruina financiera suele tener que ver con la historia familiar. Casi todos hemos tenido experiencias traumáticas con el dinero en la infancia. Para algunos, había poco que comer o no había regalos de Navidad porque no había dinero. Los abuelos vivieron tiempos de recesiones económicas, los padres se quedaron sin trabajo o su negocio quebró.

Tómate un momento para aclarar tu posición actual sobre el dinero a la luz de tu historia familiar. ¿Tal vez sufriste una tragedia en tu infancia? ¿Cuáles son tus temores? ¿Qué creencias prevalecían en tu familia? Todo esto te muestra cuál ha sido tu relación con el dinero hasta ahora.

Además de este nivel fáctico, también entra en juego el nivel emocional. ¿Qué sentiste en estas situaciones? ¿Ansiedad y miedo? ¿Ira y resentimiento? ¿Pena y dolor? ¿O prefieres el odio y la desesperación, la culpa y la vergüenza o incluso el insomnio?

También es posible que asocies el dinero con sentimientos de entusiasmo, alegría, aprecio, amor y felicidad. Si es posible, hay que mantener estas creencias.

Para curar tus heridas financieras, debes aceptar que tus sentimientos negativos hacia el dinero no son culpa tuya. Tampoco es culpa de tus padres, familia o allegados. Tampoco es responsabilidad de tus amigos o de la sociedad. Todos cometieron errores porque no sabían nada mejor. Perdónalos. Al comprender y perdonar, comienza tu propio proceso de curación. Perdónate a ti mismo también. Honra tu pasado y luego reconcíliate con él. Aprender del pasado te permite afrontar las dificultades con una actitud más positiva, y tus acciones moldearán tu futuro de forma proactiva.

Resumen

Las vivencias de la infancia seguramente han formado tu relación con el dinero. Analiza tu sentimiento al dinero, ¿crees que éste está relacionado con tus experiencias de la infancia?